La tumba del pardo

La cena

Posted in letras by immorfo on Abril 7, 2008

Todavía no habían llegado los primeros platos, y Lib y yo ya estábamos medio borrachos. Ella era mejor con la gente que yo; al menos tenía paciencia para escuchar. Yo me limitaba a quedarme ahí, observando, preguntándome por qué yo no sentía el impulso irrefrenable de contarle a todo el mundo cuántos canales de TV tenía en casa, cuántos cajones tenía mi congelador, cuántas capas tenía el papel con el que me limpiaba el culo.
No tenía televisión por cable, mi congelador siempre había estado vacío, y normalmente me limpiaba el culo con los análisis funcionales de Monchito.

Para cuando acabó la cena llevaba unos tres litros de cerveza encima. Lib era atractiva, pero a esas alturas estaba del todo irresistible. El personal del hotel abrió el bar y nos indicó que teníamos barra libre.

Pasamos al bar, y yo me fui directo a por dos gin-tonics. Cuando volví, Lib charlaba con Roberto, o más bien ella prestaba atención al monólogo de él. La rata sostenía un papel con una mano, y con la otra le señalaba algo a Lib:

-Y aquí me voy a hacer un despacho, para cuando me lleve trabajo a casa…

Le di a Lib su cubata.

-Voy al servicio, ahora vuelvo -dije.

Exposiciones del museo de la mierda no, gracias. Fui al WC, me miré al espejo y me pregunté qué cojones estaba haciendo allí.

A la vuelta encendí un cigarro y me perdí entre la gente. Minglanillas y otros cuantos charlaban animadamente sobre algo. Me acerqué y pegué el oído:

-Yo le mataría sin dudarlo un instante. Y luego dormiría tan tranquilo.

-Pues yo creo que no tendría valor para hacerlo, aunque se lo tendría merecido.

-Y tú, ¿qué harías, Fuckowski? -me preguntó Minglanillas.

-Lo siento, no se de que habláis -le dije.

-Si pudieras retroceder en el tiempo hasta el año que nació Hitler, sabiendo lo que sabes ahora, ¿te lo cargarías? ¿serías capaz?

La historia de siempre. Discutían sobre la posición de cada uno en un planteamiento erróneo.

-Es una pregunta con trampa -dije-, una vez formulada no hay respuesta correcta.

Me miraban sorprendidos. Proseguí:

-Discutiendo sobre esto, estamos aceptando que Hitler nació Hitler, que si volviese a nacer volvería a suceder lo mismo. Le echamos a él la culpa de todo. El tío era un hijoputa, cierto. Pero, ¿qué me decís de la sociedad en la que vivió, de la educación que recibió, de la coyuntura política? ¿Qué le hizo ser así? Por no hablar de los que le votaron, los que le siguieron, los que cumplieron sus órdenes, los que echaron la vista a un lado hasta que ya fue demasiado tarde. Lo que planteáis no es una pregunta, es una disculpa a la estupidez de la humanidad.

-Eres un aguafiestas, Fuckowski -dijo alguien, pero yo ya me estaba yendo.

Ese era mi perfil, el del aguafiestas. El aguafiestas de las fiestas de despropósitos.

De Fuckowski, memorias de un ingeniero

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