Epílogo
Vimos a los lejos el sol ocultarse y despedir aquella historia, tan vivida, tan extensa, tan confusa. Cerramos los ojos para nunca más volvernos a ver, nunca, sin rastro que quedara, sumidos en la negación. Las memorias quedaron en viejos libros que se consumen por las épocas venideras, sin tinta en las plumas, odiando las letras que alguna vez cazamos cruelmente.
Las estrellas comenzaron a despuntar bajo el manto de negruzco olvido, el día ya era gris, la noche vino a dar alivio a ese odioso color.
Sin herencias ni nada más que un abrazo final, cúlmen de toda una historia que fue creada sin más propósito que la existencia del día a día. Muertos entre escombros donde nadie busca. Luego de eso somos libres de sacrificarnos nuevamente, en distintos rumbos, en distintos renaceres.
Desde entonces a ahora, tengo esta forma, sin más legado.
Morfo









