Metatextos: México Comunista
Mi hijo está enfermo, dijo la mujer al oficial de migración que no tuvo la intención siquiera de levantar la vista, necesito verlo, agregó ante la impasibilidad del funcionario. La oficina estaba vacía, no había mucha gente que estuviera dispuesta a asistir a aquella dependencia si no fuera absolutamente necesario.
No señora, los permisos están suspendidos hasta nuevo aviso debido a los acontecimientos que usted debe saber.
El atentato que sufrió el supremo ministro hacía cuatro días tenía al país sumido en una extrema vigilancia de las autoridades. El motivo principal fue la entrega de recursos energéticos al capital extranjero. Los extremistas habían decidido comenzar la defensa del poco patrimonio que restaba.
Este gobierno presumía de pluralidad pero no era más que una pantomima necesaria ante la presión internacional quienes cuestionaban el continuo acoso a la sociedad civil y las desapariciones de personas no alineados con el régimen.
La señora simplemente tomó sus documentos que la identificaban como miembro del partido, se retiró de ahí sin decir más nada. Sabía que era inútil discutir con un oficial del gobierno además que podría ser detenida ante la insistencia de querer salir del país con tanta urgencia.
En la acera estuvo un par de minutos, decidiendo que hacer.
Finalmente volvió a entrar al edificio donde el oficial que le atendió levantó el auricular sin quitarle la vista de encima; al llegar a la ventanilla ella simplemente accionó la carga explosiva que rodeaba su cuerpo convirtiendo aquel lugar en un montón de escombros.










