Remebranzas y actualidades
Soy una persona muy dada al recuerdo. En todo ámbito, me gusta recordar muchas cosas, algunas ya son meros momentos borrosos que se van disolviendo poco a poco pero también depende mucho de la situación en la que me encuentre.
Cierta ocasión entré en una tienda de esas, en el ambiente había un aroma a perfume de mujer muy intenso, me hizo recordar, me detuve (también hago eso, me detengo cuando tengo algún flashback) y aspire profundamente. Me transporte a esos momentos y por un instante lo demás carecio de esa importancia frugal.
Tengo hambre pero no debo cenar, tal vez de cuenta de esa cosa que sigue en la mesa mirándome con verdadero temor, no sé, a la vez no quiero comer nada.
En la tarde Anto y yo preparamos un café delicioso, 3 tazas cada uno, con razón no tengo sueño, estoy cansado pero no tengo sueño. Tan alterado estoy que incluso puse en orden mi gran desmadre que tenía por acá en tiempo record, volteo y me sorprendo de lo inusualmente limpio y ordenado que quedo este lugar.
Este fin de semana ha sido muy largo, eterno, quiero irme de aquí.
Estoy observando esa fotografía que habla de mi, me mira y me juzga, me pregunta sobre lo que he hecho de mi de esos días a ahora y puedo mirarle a esos ojos y decirle que al menos hoy puedo sonreír sinceramente, que siento una extraña plenitud. Que siento pena por él, por verlo congelado en esa imágen tan miserable, deseando que ojalá me agradezca por todo lo que he hecho por él, que ha sido duro y que quiero abrazarlo fuerte, darle un beso y decirle que todo va a mejorar. Que le quiero y que le prometo que algún día podrá recuperar esa sonrisa que tuvo cuando niño y si no es así al menos le daré el gesto sereno que siempre ha deseado. Quiero decirle que sigue haciendo lo que le gusta, que ha mejorado un poco, que ha conocido a gente maravillosa y que ha viajado a esos lugares que siempre le gustaron y a unos nuevos donde ha encontrado felicidad, que ha descubierto que los silencios en compañia son también una caricia, que no necesita vivir tan deprisa, no todo el tiempo al menos, que ya no le importan muchas cosas insignificantes, que sus depresiones son menos recurrentes; que ha vuelto a escribir. Que ha visto el volcán. Que ya no duda.
Y por un momento obervo que esa foto asiente levemente…










