Hiper-nocturna
Noche-Película
“Los hechos que obran en la causa…” decía la actriz, cuyo nombre no recuerdo, mientras su interlocutor sonreía como un auténtico idiota ante la expresión pétrea y voz monótona de ella. Así, ante una escena trivial, de una noche de televisión trivial, mientras veía esa película, comprendí cabalmente ese gesto que el actor supo a bien comunicar. Más ese gesto no siempre es una sonrisa catatónica, pero siempre, para ser honesta, debe ser una expresión oculta, enterrada bien adentro junto con las ansias.
Noche-Camino
Un día me alejé del mundo y sus múltiples realidades. No observaba ni sentía más que aquello que se filtraba por la capa de cinísmo que era menester mantener para dejar que lo puro se mantuviese como tal. Inusual dósis de indiferencia dirigida me fue negado a voluntad tanto tiempo que, al saborearlo, supe por qué se convierte en un néctar enviciante pero del cual es posible generar todo aquello que de la constante rabia no puede nacer. Entonces pude ver como esa transparencia medraba las causas más improbales, las utopías largamente postergadas, las acciones, el percutor del manifiesto.
Noche-Tú
Al bajar a la estación, no quería irme, cigarro tras otro que mantuviera esa extensión de tu encuentro con el mío. Observando a quienes van, a quienes llegan de quien-sabe-donde. Sin saber cómo descifrar esa no-soledad, insondable; intenté decirme cosas a modo de consuelo. El tiempo, la distancia en tierra, no son cosas hechas para mi, bien lo sé, y a pesar de ello no importa el escarnio que provoquen en mi, en el ánimo, en la misma y temporal carne que me cubre… no importa. Nunca importará más que lo realmente importante.
Noche-Aroma
Del “amor frío” (¿recuerdas eso?) siempre reniego de su existencia mediante el aroma del café que ha inundado mi casa por las noches, los días grises. Has llenado este sitio de café, del aroma de nuestras charlas, de nuestras partidas, de nuestras miradas perdidas en un pensamiento indefinido. Del aroma obsoluto que nunca más tendrá otro significado que el de tu rostro llegando por la noche, con esa sonrisa que permanece en los momentos en que más te necesito.