La tumba del pardo

Ciudad hambrienta

Publicado en letras by immorfo en Marzo 18th, 2008

Hoy la ciudad es gris, más que de costumbre, sabe de mi, me consume como a uno más pero prevalezco por ese delicioso acento tuyo, tan puro, esa risa abierta, tan franca, esa mirada esquiva, esa explosión de placer.

Que muera entonces la ciudad y yo con ella, no así la memoria que combate la trivialidad.

Morfo

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Del ayer

Publicado en letras by immorfo en Marzo 18th, 2008

Perdí en algún momento esa quietud tan cotidiana, mañana no sé que hacer sin ti cuando amanezca rígido e informe, como todos esos malos ayeres que uno trata de olvidar.
Rostros que devienen en nombres que uno no conocía más que en el tejido que acumulan la humedad de mi deseo.

Y siento como mía esa parte de la causa que me cambia, ya no siento ese fuego impersonal, esa cruenta ejecución de la indiferencia.

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Close Up

Publicado en letras by immorfo en Marzo 18th, 2008

Estás tan cerca, te respiro, en el anonimato de una cofradía te he encontrado.
Te he escuchado, te he visto amanecer entre montañas artificiales esta vez;
ayer entre volcanes milenarios mientras te soñaba.
Hoy sentí el vacio de la extrañeza,
esa que discutimos entre el humo de lo nuevo,
de lo que permanece, como el arte,
como esa foto que hoy ha terminado con un pasado insoportable.

Morfo

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Ojalá el hoy nunca llegue

Publicado en letras by immorfo en Marzo 18th, 2008

He dejado enfriar el café sobre la mesa. Ya no suelta vapor, ya no huele, ya no quema. Lo tomo con suavidad, despacio, saboreando ese recuerdo impregnado de tanto dolor.

-La añoranza por alguién puede no existir en el sentido que tu crees - decía mientras su mirada divagaba por el lugar - no sólo queda el vacio que dices que queda, también queda un lazo con esa persona que extrañas. Por lo tanto esa persona nunca deja de existir. Tu eres de esos que se castigan, que se atormentan.

Hasta momentos antes creía en absolutos; en la firme presencia de en quien se deposita el cariño o la absoluta ausencia que genera la contemplación oscura.
Hasta momentos antes de ahora comprendí que yo sería uno de esos lazos, una tenue hebra del destino sujetada por algo tan ambiguo como el recuerdo súbito de algo que pasó hace mucho, mucho tiempo. Me niego a serlo a pesar de que no hay otra alternativa.

En un momento tus ojos se nublaron por lágrimas cuando se te dijo que se te extrañaría, las escondiste quien sabe por que razón, tal vez por seguir la norma condicionada de que la gente se va y nunca vuelve, dogma prescrito por algún mal momento, por alguna creencia personal. No lo sé.

Hoy mi garganta se cierra en un ahogado gemido de llanto. Oleadas de fuerzas incontenibles salen por mi garganta y nadie observa más que la taza de café que se enfria cada vez más.

Hay tantas cosas que ignoro, pero lo que más es ese misterio que encierra tu mirada, tus silencios indescifrables, esa caricia fugaz como el fantasma que se manifiesta. Entonces dije que mañana sería muy difícil amanecer, sería terriblemente triste ese nuevo día.

Sigo despierto tratando de nunca olvidar esos detalles vividos, sé que el cansancio por fin vencerá mi voluntad en algún momento pero sólo será cuando quede grabado eternamente lo que veo como lo más preciado de todo.
Trato que el hoy nunca llegue, que permanezca siempre ayer, que esa melancolía compartida permanezca y no se convierta en lo que mañana será añoranza.

Ojalá el hoy nunca llegue.

Morfo

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