Elección
Aquí la mitad de las putas son agentes infiltradas del vietcong, la otra mitad tienen tuberculosis, así que asegurate de follar con las que tosen.
Full Metal Jacket 1987
Posible
Alguien dijo una vez: ‘El infierno es la imposibilidad de la razón’. A eso es a lo que se parece este sitio. Al infierno.
Platoon, 1986
Nos veremos allí
Aguardaron la llegada del siguiente mortero.
Cuarenta y dos segundos. No ha sido una mala vida, se dijo Barlés. ¿Cómo era aquello…? He visto cosas que vosotros no vereís jamás… He visto arder naves más allá de Orión, y ponerse el sol en la puerta Tannhaüser…
Tengo que cambiar las pilas del Sony, recordó. Y lavar las dos camisas sucias que tengo en el hotel. Miró a Márquez, preguntándose en qué pensaba él cuando se disponía a cruzar una zona batida. Quizá veía la cara de sus hijas, o lamentaba los polvos que no había echado en su vida. Quizá pensaba en los cincuenta mil duros que cobraba al mes, o quizá no pensaba en nada.
Estalló otro mortero: cuarenta y nueve segundos.
Aún volaba por el aire los últimos cascotes cuando Barlés le puso una mano al hombro a Márquez.
-Nos veremos allí -dijo
-¿Donde es allí?
-No sé, Allí
Márquez se echo a reír con su risa de carraca vieja. Entonces se pusieron en pie y echaron a correr por la carretera
Territorio Comanche - Arturo Pérez-Reverte
Sniper Alley
Tipos raros, las guerras estaban llenas de tipos raros [...] Florent, el fotógrafo francés tan guapo que parecía un modelo de Armani, intentanto que le pegaran un tiro a toda costa por que su novia le puso los cuernos en París mientras él se exponía a que le volaran los huevos en Sarajevo; desesperado, se paseaba por Sniper Avenue a ver si le acertaban, mientras Gervasio Sánches y los compañeros le hacían fotos con teleobjetivos por si acaso…
Territorio Comanche - Arturo Pérez-Reverte
Suerte
Buena suerte es que el general Loan le pegue un tiro en la cabeza a un vietcong el día del Tet y no ser tu el vietcong sino el fotografo y que todo pase justo delante de tu cámara.
Territorio Comanche - Arturo Pérez Reverte.










