Mírame así
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Mírame así
con esos ojos
y esa expresión que me habla,
que me toca,
con esa mirada que cruza la distancia
y me alcanza.
Dedícame esa luz desperdiciada
en mi sombría figura,
ese reflejo en un paseo
esa toma indistinta,
pero…
…mírame así.
La casa de las mujeres solas
En aquella casa vivían tres mujeres. Todas eran solas y todas estaban locas.
Ninguna de ellas se había casado o siquiera había tenido la intención de hacerlo. Claro, eran mujeres que gozaban de cierta belleza pero no importaba cómo se les abordara los hombre siempre terminaban alejándose no sin cierto desconcierto y a veces con temor verdadero.
Luisa, la mayor de todas era perfecta en todos los sentidos, al menos en esa concepción tenía de sí misma aunque realmente era una mujer inútil que siempre estaba al pendiente de los quehaceres de sus hermanas. Vigilante de los quehaceres hogareños y de las vidas de las otras dos.
Lupe, era la hermana de en medio y era una mujer inquieta y la más loca de todas. Su proceder sólo obedecía a la ocurrencia y nunca consideraba las consecuencias pues, creía, que eso no era para ella.
Lina, la menor, era en sí una extensión de Lupe, le aplaudía sus aventuras y demás locuras. Pocas veces entraban en desacuerdo y llegaban un momento en que Lupe y Lina no se distinguían una de la otra. Aunque Lina nunca tuvo el valor de hacer nada por si misma, de hecho, vivía a través de su hermana pues su propia estima dependía mucho de la aprobación que su hermana Lupe le diera.
Cierto día de hastío cotidiano las hermanas trabajaban en la cocina de la casa. Las tres en silencio, un silencio inusual en esa casa pues casi siempre oía a Lupe cantar canciones viejas que nadie conocía la letra excepto ella, incluso podría pensarse que incluso inventaba sus propias canciones. Luisa, con su gesto serio picaba cebollas y jitomates en un repetido tac tac tac del cuchillo contra la tabla mientras los vegetales eran reducidos a meras pulpas informes. Lina, mientras tanto, vaciaba el agua en una cacerola, ahí iría el pollo a cocinar, su concentración en tan mundana tarea era exagerada.
Agua, chiles, pollo, cebolla, jitomate, sal y a la mesa a esperar. Las tres estaban sentadas y en silencio. Un silencio casi criminal. El fuego calentaba poco a poco el alimento. Luisa y Lupe se miraban, mientras Lina buscaba la mirada de Lupe sin encontrarla.
-Esta casa esta muy sola, dijo de pronto Luisa. Hace falta algo.
Lina volteó la mirada hacia Luisa mientras Lupe respondía.
-Si, es cierto, hace falta algo. Lina, vete a la tienda y cómprate un cuarto de queso rallado. Medio de huevo y dos de tortillas.
-¿Dos de tortillas? es mucho, sólo traigo medio.
-No, dos kilos y demórate todo lo que puedas -Lina tomó dinero, una bolsa y salió de la casa sin mirar atrás. Luisa y Lupe quedaron solas esta vez y no tardaron en hablar.
-Uy si. Imagínate Luisa. Esta casa llena de vida. Yo tendría con quien cantar.
-Y no sólo cantar -dijo Luisa- también tenerlo sin todas las complicaciones que conllevan. Uf, yo no me imagino padecer todos esos males sólo para que ya seamos cuatro.
-Ay ni yo, ni loca que estuviera. Además nuestra hermanita bien podría hacernos ese favor a las dos. No creo que se niegue, además hay formas de tratarla.
-Si claro, no es que seamos abusivas pero la realidad es que nuestra Lina no hace nada por nosotras, ella, tan linda y más bonita que nosotras debería agradecernos que la cuidamos de tanto gandul que ronda fuera de la casa por ella.
-Si -terminó Lupe. Ambas regresaron al silencio previo y siguieron así largo rato, sin hablar ni hacer nada más que estar sentadas. Viendo rondar una mosca en la cocina. Oyendo ladrar a los perros a la distancia.
La puerta se abrió con un rechinar de los goznes y ambas estallaron en risas frívolas. Lina no se sorprendió pero sonrió queriendo enterarse de lo que ella creía un chiste. Lupe se levanto de la mesa y alcanzó a su hermana menor mientras le ayudaba con los encargos.
-¡Linita!, hermanita chula, te tenemos una sorpresa.
-¿De verdad? -pregunto Lina con inocencia- ¿Qué es?
-No es “qué” sino quien -respondió Luisa.
-Así es hermanita, queremos presentarte a un muchacho bien apuesto que, dicen por ahí, lo traes bien tarugo.
-¿Y quien es? -pregunto Lina intrigada.
Lupe y Luisa se miraron de pronto sorprendidas al no saber que responder. Fue Luisa quien reaccionó primero:
-Ya sabrás hermanita, ya sabrás, por lo pronto debes pensar en tu futuro, ya estás grande y la verdad no queremos que quedes como nosotras, solas y sin más ilusiones. Tú en cambio, aún puedes tener hijos. Imagínate, adorables chiquillos rondando la casa.
-Si, -dijo Lupe- sólo imagínate. Una hermosa señora acompañada de su marido, apuesto y galante, seguidos de tus adorables hijitos. Claro que también piensa cómo son los hombres y que tal vez te abandonen, ya ves como son. En ese caso nos tienes hermanita, siempre nos tendrás. Pero debes saber que para consuelo tendrás a tus hijos que siempre te querrán sin importar si tienen a su padre junto o no. Además, la familia es primero hermanita. No te deseo mal, pero así con las cosas, la vida de casada es muy dura para una mujer. ¡Bah!, no me hagas caso, mira que emocionada estoy que digo puras tonterías. Aunque eso de los hijos no son tonterías eh.
-Así es Linita -dijo Luisa con una mirada de buitre- sólo queremos lo mejor para ti, nosotras que tanto te queremos, tanto así que te recibiríamos si tu marido te deja.
-Pero si aún no me caso -dijo Lina con una voz tiplosa.
-Si, si -cortó Lupe- pero pronto lo estarás. Y debes estar lista para los duros golpes de la vida. No eches en saco roto nuestros consejos, los consejos que te dan tus hermanas Lina, nosotras que daríamos la vida por ti.
Lina, se sentó a la mesa. Se quedó mirando a sus hermanas, primero a Luisa y luego a Lupe. La flanqueaban como dos hienas esperando que su presa muriera. Pensaba y repensaba las cosas recién dichas. ¿Como podrían ser malos sus consejos si eran sus hermanas? Eran lo único que ella tenía y no deseaban más para ello que lo bueno de la vida. Al menos eso llegó a entender luego tantas palabras de las que algunas ya no recordaba. Luego de unos momentos por fin dijo:
-¿Y de verdad es guapo este fulano?
Fin
Morfo
Franqueza
Necesito ser franco.
A veces me sorprenden mis compañeros y a veces no los comprendo. Creo que lo anterior podría ser recíproco y no me tomado la molestia de preguntarlo aunque he encontrado coindicencias apabullantes en sus dichos y los míos que refuerzan mis teorías.
Creo que hemos caído en el vicio del personalismo más barato y detestable a causa de algunos pocos privilegios, características del status quo que siempre hemos cuestionado desde siempre, desde nuestros caracteres presuntamente combativos. Luego la reflexión agendada pervierte el contenido de la resistencia a una mera formalidad socarrona y perfumada; nos reflejamos en aquellos que supuestamente son nuestros adversarios.
Muchas veces, las más creo yo, nos faltan huevos (por decir lo menos). Instalados en victorias efímeras que no sirven a nadie ni a nada. Nos faltan elementos para hablar y aceptar las consecuencias de nuestras palabras.
Compañeros: una cosa es lealtad y otra ser conformistas, eso debemos siempre tener presente. Estoy convencido que es necesario dejar un margen amplísimo de maniobra para que personajes más valiosos que uno ocupen los lugares que se acaparan por esa misma soberbia que consume lo poco que resta de legitimidad.
¿Cuántas ocasiones nos hemos visto ante la tentación de ser comprados? Pero de verdad comprados como la mercancía más barata de un mercado de ideas sin estructuras ni simientes que prosperen con tal de ser erradicados del campo. De esas veces ¿Cuanto hemos pensado que valemos?. La respuesta rápida a lo anterior es: nada. No valemos nada de lo que creemos.
Es entonces, que debemos regresar y diversificarnos pues no hay más obstáculo que las estatuas en los caminos. Nadie quiere más próceres ni personalidades mundanas, lo que se requiere es trabajo y nada más que trabajo y voluntad para hacerlo. Fracasar una y otra vez, tantas como sea posible; olvidarse de éxitos que no son más que alimento del adversario; el éxito es veneno que consume y mata las ideas, es el fracaso y la necesidad el combustible de la resistencia pues de no haber condiciones adversas no estaríamos aquí. Estamos a la mitad del camino que nos lleva a unas gradas donde sólo somos espectadores de nuestra propia decadencia.
Franqueza, es necesaria como un órgano ulterior que crezca y se aferre a las rocas como musgo, que se expanda por los caminos más insospechados desde la comodidad que brinda tanta información que creemos absoluta; información en forma de rémora que nos encadenan a estas sillas, a estos lugares tan comunes que pervierten el pensamiento en diatribas cada vez más simples, cada vez más satisfactorias, cada vez más inútiles.
Letras
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Las letras se me escapan, corro tras ellas para poder decir y poder gritar pues voz no me queda, que este desorden no expresa ni me identifica ni explica nada.
Que este silencio no es malo, que mis defectos no son intencionales ni el alba es renacer.
Sin título
Hacia ti me dirijo
me acompaña la noche
el vago recuerdo
el ansia proscrita
la leve sonrisa
y mi eterna premisa
No sé pedir…
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No sé pedir bajo el auspicio de tu nombre
y me queda la angustia de callarme,
me consumen las ganas de gritarte,
y te miro,
te contemplo
omnipotente
y me callo.
Me arranco de los ojos tu recuerdo
y me duelen
y me sangran,
te devuelvo
y te quiero.
Me convierto en ciudadano
ignorante y sumiso
sin intenciones proletarias
ni discursos incendiarios,
que no pide
pues no sabe.
Luego cambia,
se rebela
y exige tu presencia
para amarte
y darte guerra.
Morfo
Transmisión
Terminando. Hoy comenzé a las 11 de la noche, una hora antes y me fue bien excepto que salí emputadísimo del chat pero bueno. Gente pendeja.
De lo demás estuvo bien.
Es la una de la mañana, voy a ver si hay algo de cenar en la calle.
Programa hoy viernes a las 12
Hoy hay Tumba del pardo en RadioAmlo. A las 12 de la noche.
Voy a preparar mi playlist.
Te me pierdes
Te me pierdes
en la burocracia de mi mente,
no entiende ni comprende
que tu imagen indeleble
no requiere de reclamos
ni peticiones presenciales.
Te me pierdes
en los pasillos del deseo
que sin puertas ni ventanas
me someten a este encierro
de ojos entornados
en el recuerdo de tu cuerpo.
Te me pierdes
de la falta que me hacen
las ramitas de tus dedos,
el “te quiero” entre los sueños
y las sorpresas matinales
que culminan en un beso.
Morfo
Anahuac

Un amanecer en el valle siempre recuerda torres y cúpulas.
Un amanecer en tu oriente recuerda torres y cúpulas.
De la lava y de los lagos crecimos, de las tierras y las sales nos alimentamos
De la historia y las fortalezas nos formamos.
De esa tenue línea de tiempo que nos separa nos encontramos.
Tu, tierra y patria en exilio breve.










