Cemetary Hëd: Pictórica
¿Por qué no iniciaste el beso con máscara de rumor de brisa?
Debiste confesarle la ceniza del espíritu
con la estupefacción del ojo;
sospecharla,
ofrecer el rito y hallarte desposeído.
Debiste ser digno de rasgar vestidos,
tapar el cementerio, meterla en cuna del beso;
inventarle legiones de bocas en sus pezones
a la hora de orillarla en la almohada;
tallarte en el epitelio del hombro derecho
para después arrojar la máscara y violar con crepitación.
Debiste confabular con el nirvana de la entrepierna,
hacer de ella tu reflejo y petrificar su alquimia al antojo
aunque por la mañana sea preciso omitir el crimen de tu geometría.
Que más da…
Qué más da si te desdoblas en distintos mapas, ser ubicuo que permanece su original conmigo. Qué importa bajo que cielo amaneces si me has mostrado la magnitud de tu glacial, milenario, imponente.
Mi oriente se convierte en tu poniente y qué más da si lo que nos divide es un mismo dios hecho de roca y fuego; que me has develado entre un abrazo y su vista cubierta por la maraña de tu cabello.
Qué importa ya la materia si he sido comulgado con ese delgado aire mientras decidía si vivir o no. Y qué más da si te he visto regresar a tu forma original, tierra, fuego, hielo a la vez frente a mis propios ojos que no dejan de descubrirte.
Quizás algún día emerja como tu, para luego rodar furioso emulando tu poder devastador.
Morfo
Mientras Dure
[...]
Yo no entiendo como aman los humanos,
Por eso estoy aquí contigo, por tu duda,
Por todo lo que no sabes ni averiguas,
Por todo lo que das sin saber siquiera que tuviste.
Amo tus alas, tus vuelos, tus caderas
Donde termina mi noche, mi nostalgia,
No me importa que no entiendas que te amo,
Que dudes y llores, y preguntes y reclames,
Yo te amo.
Mientras dure.
Edel Juárez
Agrippa,Un libro de los muertos
Dudé
Antes de desatar el lazo
que mantenía este libro unido
Un libro negro:
Albumes
CA. AGRIPPA
Pida hojas extra
con su inicial y nombre.
Un album Kodak quemado por el tiempo papel negro de construcción
La cuerda que él ató
había quedado desenmarañada por los años
y el clima seco de los baúles
Como un cordón de zapato de una dama de la Primera guerra Mundial
Sus adornos metálicos comidos por el oxígeno
hasta parecer ceniza de cigarrillo
Dentro de la cubierta escribió algo con grafito blando
Ya perdido
Y después su nombre
W. F. Gibson Jr.
y algo más, coma,
1924
Entonces pegó sus fotografías Kodak
Y escribió bajo ellas
con un lápiz blanco de textura similar a la tiza
“El aserradero de papá, Ag. 1919″
Una cabaña de techo plano
con unas montañas al fondo
en primer plano hay tablones tumbados y maderos
Debía de oler intensamente, en agosto
el dulce y cálido hedor
de la sierra mecánica
mordiendo las décadas
Agrippa ,Un libro de los muertos [Fragmento]
William Gibson
De ciudades
No quiero escribir de lo extraordinario
de lo ido en el tiempo que
sabe usted
es inmisericorde
podría escribir “Son sus ojos el color que llega de la noche
y aunque sus cabellos no guarden la compostura natural de los días
hay cierta mansedumbre en el sudor de su rostro
y cierto oleaje en sus aguas claras
y cierto remoto rincón de la alcoba que espera
su canto bíblico
y cierto roce de la piel”
pero aún así
no quiero escribir de nada trascendente…
Alfredo Elejalde
Tengo ganas de llorar…
Tengo ganas de llorar.
Llorar con la ropa en la mano,
llorar mientras leo.
Tengo ganas de llorar a mares,
por la boca, por la piel.
Tengo ganas de llorarte en la entrañas
con lágrimas gordas,
saladas y amargas en los labios.
Teno ganas de llorarte
desde lejos y por dentro
en la lengua. Entre gritos
llorarte en la cama y dormida;
con la punta de los dedos
con las piernas, doblada.
Tengo ganas de llorarte.
Comerte con los ojos
y llorando dolerte como nunca.
Clitemnistra










