Dudas y montaña
Que pinche día. Fue bueno, pero también tuvo su lado duro. Sólo el café me mantuvo despierto. Hmmm, ¿que haré? debo tomar una decisión en las próximas horas, me re-patea decidir cosas cuando estoy a toda madre aquí.
No recordaba esta foto y la encontré en un set de scans que tenía por aquí.

Uff, viejos tiempos, antes de que me convirtiera en el apuesto y fracasado corredor de bolsa que soy ahora.
Una Huffy de aluminio de marco rígido(después del chingadazo que me dí en la cabeza le puse una dual shock), llantas anchas para downhill, mi mochila de pertrechos, pantalón corto de lona, doble camiseta y un chingo de ganas de pedalear.
Nuestros recorridos variaban muy poco pues teníamos una ruta bien establecida. El camino ofrecía de todo: lodo, tierra seca, barrancas, subidas pedregosas, bajadas lisitas y resbalosas, planicies para pedalear a buen ritmo. El downhill final era una bajada de unos dos km de largo con una pendiente no muy pronunciada pero debido a la extensión se alcazaban velocidades cercanas a los 70 km/h.
Con la bici vi de todo, una vez nos agarro la lluvia y vimos uno de los paisajes más hermosos que hayamos visto. Otra vez sentí mucho miedo pues nos agarro una tormenta eléctrica y presenciamos cómo un rayo cayó muy cerca de nosotros, esa vez hicimos record en decenso.
Caidas, bicis inutilizadas, novatos arrepentidos (cierto día una novata sufrió fisuras en el omóplato al caer de su bici en un descenso), choques(llegué a chocar con otra novata que se detuvo a mitad del descenso pues el asiento no le acomodaba) y errores bastante pendejos(como el mío al frenar con los frenos delanteros en una bajada bastante empinada).
Si, buenos recuerdos.
Hoy
El tiempo pasa, invariablemente los viejos enemigos son enfrentados alguna vez más, los antiguos temores regresan y el olor a café quiebra la voluntad.
Esta vez dos de azúcar, un poco de crema para disfrazar el olor, agitar y beber, de pronto me sorprendí con un nudo en la garganta, atragantado por la rabia, la vista nublada y el calor en la nariz y el frio matinal cubriéndome.
No siempre es bueno guardar silencio, pensé al verte ahí sentada, divagando, tratando férreamente no hablar de nada que nos concierne, el mundo es lo bastante cruel para contaminarlo con nuestras ansias.
Ahora en soledad me confieso que siempre te quise, quiero decir, siempre supe que existías por ahí en algún lugar, te imaginaba tal cual, sin más ni con menos, con esos silencios que acompañan, con esa curiosidad por no saber.
Supe también lo malo de esto, que lo mejor es no querer a nadie sino a todos por igual. Que es mejor cerrarse y luego tirar la llave en un mar de traiciones y tanta mierda.
Este fué el momento de conocerte, de saber que realmente existes, no antes ni mañana, este fue el momento; y aunque me hubiera gustado llegar cuando aún creías que una despedida era temporal, que extrañar a alguien no es del todo malo a sabiendas que los caminos se cruzan indefinidamente, cuando creías que bastaba que pideras algo para tenerlo. Si, quizás me hubiera gustado llegar en ese momento, antes que se llevaran lo mejor de ti.
¿Que nos queda? dice el dicho, tal vez continuar dando tumbos por ahí hasta que el camino llegue a su final.
Dejo enfriar el café, a veces es bueno tomarlo frío, sin sabor, así como tanto odias el café. Hay cosas que uno debe tomarlas como son, sin importar la frialdad , sin importar que insistan en quitarse el sabor de encima.
La luz entra por la ventana, me lastima los ojos, no quiero verla.
Morfo










