La tumba del pardo

De soledad y gatos

Publicado en diario by immorfo en Abril 17th, 2008

A ver, este sentimiento ya lo conozco.

Me levanté tarde, no tomé ni he tomado café, no tengo cigarros, se me olvidó mi reloj, mi anillo y de milagro traigo la cartera. Ah! pero si traigo encendedor y de ser yo un optimista pertinaz seguramente esto alegraría mi día.
Pero no.

Vaya, estoy bien, no se acaba mi pequeño mundo de egoismo ni nada de eso, es sólo que me haces falta.

Y sé que soy desordenado, rezongon y todo lo que tu quieras pero soy buen Compañero o trato serlo. Que sorpresas descubre uno de si mismo. Hasta hace semanas ¿cuando yo tendria el valor de pedir que acompañen mi soledad?

En fin.

Voy a ir a ver al gato que vive allá abajo en la entrada del edificio, es un gato sobreviviente a múltiples atropellamientos en reforma.
Lo vi por primera vez cruzando, completamente aterrorizado, la avenida mientras los autos lo evitaban atropellar.
Un chico trato de salvarlo pero el gato insistia ponerse en el camino de los autos, al final él sólo llegó a la banqueta y se refugió debajo de las escaleras del edificio.
Lo he visto continuamente, más limpio y amigable con la gente (de las oficinas) quienes le han dejado croquetas y agua. Hoy le traje una lata de atún y ya se lo voy a ir a dejar. Además de ir por café, cigarros para mi.
De cierta forma, todos somos como ese gato.

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Hoy

Publicado en diario by immorfo en Marzo 19th, 2008

El tiempo pasa, invariablemente los viejos enemigos son enfrentados alguna vez más, los antiguos temores regresan y el olor a café quiebra la voluntad.
Esta vez dos de azúcar, un poco de crema para disfrazar el olor, agitar y beber, de pronto me sorprendí con un nudo en la garganta, atragantado por la rabia, la vista nublada y el calor en la nariz y el frio matinal cubriéndome.
No siempre es bueno guardar silencio, pensé al verte ahí sentada, divagando, tratando férreamente no hablar de nada que nos concierne, el mundo es lo bastante cruel para contaminarlo con nuestras ansias.
Ahora en soledad me confieso que siempre te quise, quiero decir, siempre supe que existías por ahí en algún lugar, te imaginaba tal cual, sin más ni con menos, con esos silencios que acompañan, con esa curiosidad por no saber.
Supe también lo malo de esto, que lo mejor es no querer a nadie sino a todos por igual. Que es mejor cerrarse y luego tirar la llave en un mar de traiciones y tanta mierda.
Este fué el momento de conocerte, de saber que realmente existes, no antes ni mañana, este fue el momento; y aunque me hubiera gustado llegar cuando aún creías que una despedida era temporal, que extrañar a alguien no es del todo malo a sabiendas que los caminos se cruzan indefinidamente, cuando creías que bastaba que pideras algo para tenerlo. Si, quizás me hubiera gustado llegar en ese momento, antes que se llevaran lo mejor de ti.
¿Que nos queda? dice el dicho, tal vez continuar dando tumbos por ahí hasta que el camino llegue a su final.

Dejo enfriar el café, a veces es bueno tomarlo frío, sin sabor, así como tanto odias el café. Hay cosas que uno debe tomarlas como son, sin importar la frialdad , sin importar que insistan en quitarse el sabor de encima.

La luz entra por la ventana, me lastima los ojos, no quiero verla.

Morfo

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